Soñar el agua
«Soñar el agua, una retrospectiva del futuro (1964-…)». Muestra de Cecilia Vicuña en el MALBA, 2024.
Había recorrido casi toda la muestra y sentía que me iba, personalmente, con ganas de algo más. Cada uno resuena a su manera. Hasta que llegué a esta sala con un contenido que me movilizó.
Luego de recorrerla con tiempo, leí que esos objetos Vicuña los había ido haciendo con restos encontrados en la playa a lo largo de años. Yo estaba fascinado antes de esa información. A mí me cautivó esta constelación de ínfimas piezas unidas en delicada tensión. Cosas náufragas, erosionadas, perdidas. Partes rotas de más partes partidas, caídas de la memoria, ya sin sentido alguno; todo eso forma parte de una restitución en forma de micro-ensambles perecederos.
Toda esta habitación es un universo, cada objeto o accidente material es una galaxia en sí misma: cada una es un mapa peculiar y único hecho de cosas despreciadas.
Los miro bien de cerca, al límite de incomodar al guardia. Están hechos de cosas que sobrevivieron a todo y se sostienen por un equilibrio que no sobreviviría a algo mínimo como el roce de un dedo.
Lo que duró y lo que se pierde así nomás, vis-à-vis.
J.D.

